Miedo al miedo: la ansiedad ataca
- Ulises Rafael Moreno Paz
- 18 sept 2019
- 2 min de lectura

La ansiedad es básicamente un mecanismo defensivo. Es un sistema de alerta ante situaciones consideradas amenazantes, sirve para mejorar el rendimiento y la capacidad de anticipación y respuesta, esto ya que moviliza al organismo y lo mantiene alerta y dispuesto para intervenir frente a los riesgos y amenazas, de forma que no se produzcan o se minimicen sus consecuencias.
La ansiedad, pues, nos empuja a tomar las medidas convenientes (huir, atacar, neutralizar, afrontar, adaptarse, etc.), según el caso y la naturaleza del riesgo o del peligro o del sujeto.
En la actualidad el peligro viene dado por la obstaculización de cualquier proyecto o deseo importante para nosotros, o bien por la degradación de estatus o logros ya conseguidos.
Sin embargo la ansiedad puede tornarse oscura al extralimitar los límites que tiene una persona o debido a factores externos e internos que regulan nuestro comportamiento o el impacto que las emociones provocan en nosotros, implica tres tipos de aspectos o componentes
Cognitivos: anticipaciones amenazantes, evaluaciones del riesgo, pensamientos automáticos negativos, imágenes importunas, etc.
Fisiológicos: activación de diversos centros nerviosos, particularmente del sistema nervioso autónomo, que implica cambios vasculares, respiratorios, etc.
Motores y de conducta: inhibición o sobreactivación motora, comportamiento defensivo, búsqueda de seguridad, sumisión, evitación, agresividad, etc.

¿Qué factores pueden influir en que un mecanismo normal, saludable y adaptativo deje de serlo?
Factores predisponentes
Factores biológicos
Factores de personalidad.
Patrones de afrontamiento del estrés.
Estilo de vida
Factores ambientales. Aprendizaje. Contextos y apoyos sociales
Factores activadores o desencadenantes
Situaciones o acontecimientos que son vividos como desbordantes de nuestros recursos
Acontecimientos vitales de consecuencias graves o que exigen importantes esfuerzos adaptativos.
Obstáculos para conseguir logros o que limitan nuestra capacidad para alcanzarlos o mantenerlos
Consumo de estimulantes u otras drogas
Factores de mantenimiento
(ligados a la gestión de la propia ansiedad)
El “miedo al miedo”La pérdida de condiciones o facultades, por la propia ansiedad, que dificultan el afrontamiento de los problemas
Soluciones intentadas que resultan contraproducentes
La problematización de áreas inicialmente no conflictivas, como consecuencia de la propia ansiedad.
Para no llegar a este punto, podríamos apostar por la terapia cognitivo conductual. “Es la que más se ha estudiado a nivel científico y que mejor ha demostrado su eficacia”. algunos de los pasos propuestos por esta terapia son.

1. Informarse de qué es la ansiedad y cuáles son sus síntomas
“Hay personas que desconocen que los síntomas que padecen están causados por la ansiedad”. El primer paso para recuperarse es saber qué les está pasando y darse cuenta de los síntomas. “Taquicardias, sudor, aumento de la temperatura, dificultad para dormir, molestias digestivas, etc., son algunos de ellos”. Después habría que descubrir los factores causantes e informarse de qué son las emociones y la ansiedad.
2. Reinterpretar el problema
La ansiedad lo que hace es que la persona anticipe unas consecuencias muy negativas por si acaso se producen. Cano aconseja “interpretar la amenaza de forma menos grave, ser realistas y no magnificar”.
3. Desviar la atención del problema
Cuando hay ansiedad la atención está continuamente enfocada al problema, “no dejamos de pensar en lo que nos preocupa”.
4. Técnicas de relajación
También ayudan las técnicas de relajación (muscular progresiva, respiración, imaginación, entre otros). Con ellas se reduce la activación fisiológica, se sueltan los músculos, etc.
La ansiedad no es la muerte pero se siente como si lo fuera, no vivas con esa sensación consulta a tu psicólogo.



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